Tiene 25 años, acaba de terminar la carrera de Bellas Artes y siente cierto pudor por la repercusión que tienen sus obras. Sabe -y lo dice- que el camino del artista es solitario y hasta ingrato. Pero ella, casi sin darse cuenta, se deslizó mágicamente por la puerta exacta. Esas cosas que tiene ¿el destino? y que después, a la distancia, se relatan más o menos así: "el año pasado, mejor dicho en 2006, yo estaba en un stand con mis sillones en la Feria PuroDiseño y pasó un italiano al que le encantó lo que hacía", dice. El italiano que menciona Ana es Armando Cicero: un asesor de empresa que se enamoró de la creatividad argentina y decidió llevarla a Europa. Primero organizó una muestra con 14 diseñadores y artistas locales en un pueblito glamoroso de la costa toscana, Capalbio. Y unos meses más tarde inauguró en Roma el showroom Casa Argentina-Buenos Artes ubicado en Via Oslavia, en el barrio de Prati. Allí están instalados de manera permanente los asientos coloridos de Ana. "Yo no podía creer cuando me dijeron que habían comprado mi obra los dueños de Fendi y unos coleccionistas italianos, que tienen hasta obras de Picasso, se llevaron dos sillones míos", cuenta. Estos asientos, que Ana interviene plásticamente, reflejan momentos de ocio. "Me interesa recuperar la huella -agrega-. Hacer presente a aquellas personas que transitaron por esos asientos. Intento renovar el espíritu de quienes alguna vez se sentaron allí. Creo que esas imágenes abren puertas a libres interpretaciones del espectador". Ana tarda alrededor de un mes en plasmar una de sus figuras sobre los sillones. Primero la dibuja con un lápiz negro y después pinta minuciosamente cada uno de sus detalles: los bordados, los botones, los pliegues de la ropa de esos personajes que viven sobre los asientos. Sus piezas trepan a 4 mil o 5 mil euros en Italia.
Pero también se venden en Buenos Aires. En noviembre participó en una subasta de Roldán donde compartió cartel con gente de la talla de León Ferrari, por ejemplo. "Me enteré el día de la inauguración que estaba él, no podía creerlo". ¿Proyectos? "En marzo voy a estar en una muestra en Nueva York". |